La ardilla de la Main Street

La ardilla de la Main Street
La ardilla de la Main Street

La primera vez que la vi corría sobre uno de los gruesos cables de energía eléctrica que se despliegan en paralelo por arriba de la calle en la acera de enfrente. Corría con gracia encorvando un poco su cuerpo cuando saltaba, con la vista al frente. Su piernas, musculosas. Su pelaje, brilloso. Su paso firme, despreocupado.

Es un trayecto de 25 metros el que recorre para llegar de un árbol a otro, sin necesidad de bajar al piso y andarlos sobre el pavimento.  Los dos árboles entre los que se mueve están situados en manzanas diferentes por lo que utilizar el cable le evitaba lidiar, además, con los vehículos que transitan por ahí.

 Después de esa primera vez la he visto muchas más. La veo corriendo apresurada o caminando tranquilamente, de ida y regreso casi siempre llevando algún tipo de alimento-seguramente nueces- en su boca. O quizás no sea la misma, porque en verdad es imposible para mí distinguir una de otra. Todas me parecen iguales, como si fueran clones.

No hay quien la moleste. No la persiguen, no la cazan, no la agreden, no la ahuyentan, no le temen, nadie se atreve a tirar sus árboles. No veo niños o jóvenes que les tiren con resortera o municiones. Más aún, en algunas casas le ponen bebederos para que tome agua o le dejan elotes completos para que se alimente. Parece que los habitantes de esta ciudad no la consideran una plaga.

Allá, arriba, todo parece tranquilo para ella. Salvo, quizás, cuando otra ardilla trata de cruzar al mismo tiempo y se encuentran en un camino demasiado angosto para las dos. Pero ni siquiera eso le preocupa. Simplemente una de ellas decide pasar por debajo del cable, sin detenerse siquiera a discutir con la otra cual camino tomar.

Aquí puede vivir tranquila y el alimento para las de su especie abunda. Este es un buen lugar para ella, donde se siente segura. Más segura que si fuera humano, adolescente, y alumno de alguna de las escuelas de este país. A ellos si les tiran a matar con armas de fuego de grueso calibre.

Me alegre por las ardillas. Me entristecí por una cultura que a veces pareciera no muestrar a su juventud las mismas consideraciones que tiene para estos roedores.

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Brasil en el LACMA

En el LACMA* otra vez. El sábado, a las cinco de la tarde. Que Katia Moraes era la atracción principal. Vamos pues, dije sin muchas ganas. Entonces allá nos vemos yo llego por mi cuenta, a fin que hay transporte público para llegar al lugar del evento. Sale pues, allá nos vemos.

Me baje en la Wilshire y Faifax después que el desconocimiento de esta ciudad me hiciera tomar el camino largo. Por un lado de Urban Light, luego de sortear y dejar atrás un enorme grupo de ciclistas que platicaban en las rutas de acceso, busqué una mesa desocupada. La escogida, aunque chaparra, ni mi lonche ni mi hambre despreciaron. En un muy europeo pan acomodé el queso primero, después el jamón. La primer mordida a gloria me supo porque el hambre ya me había alcanzado. Faltando menos de veinte minutos para la cita y con el postre en mis manos, directo al área del concierto.

Al fondo el área cuyo foro esta rodeado de bien cuidados árboles, gradas a su espalda y jardín al frente. Pasos rápidos me impulsaban para ya no más dilatar mi presencia. Había llegado la hora de escuchar música de Brasil.

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Voodoo Donas

La marquesina
La marquesina

¿Se te antojan unas donas totalmente veganas, o mejor aún, cubiertas con tocino? O quizás las prefieras cubiertas con esos cereales para niños (Fruit Loops). O de plano, si estás preparándote para una fiesta, ¿que tal te vendría un ataúd de madera lleno de donas de todas formas y sabores? Pues todo esto puede ser real si vas a Portland, Oregón. Además, si eres emigrante, tantos sabores y colorido quizás faciliten tu proceso de integración aceptación a la nueva realidad.

Las donas son populares en Portland, pero no cualquier tipo de donas. Las Voodoo Doughnut son las apreciadas, las queridas. Son casi un símbolo de la ciudad. Y esto lo descubrí a mi manera, una calurosa tarde de agosto.

Dicen que todo lo bueno cuesta y no siempre es dinero. Y en el caso de las donas del Voodoo, esto es más cierto pues para comerlas debes estar dispuesto también a hacer fila y esperar un mínimo de 20 minutos a que te atiendan. Las filas son largas, las esperas también. Pero tu recompensa vendrá empaquetada en unas cajas color rosa, con dibujos de claveras -que a mis ojos parecían más al estilo de Posadas que al Halloween- y con la leyenda impresa que dice: “Good things comes in pink boxes”, la misma que despliega la marquesina del negocio.

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Surfos enamorados

SOMBYF, tablas de surf
SOMBYF, tablas de surf

La idea se le ocurrió a M quien más tiempo tenía en el ambiente. Como en su casa no había espacio, decidimos hacerlo en la mía. Podríamos aprovechar la sombra del techo que cubría el garage, a fin de cuentas nuestro trabajo sería en las horas que el vehículo de mi padre no necesitaba el estacionamiento.

Unas cajas en los extremos, una hoja de triply con ellas como sostén, sería nuestra mesa de trabajo. Encima, una alfombra vieja para no rayar nuestros productos. Unos barrotes delgados de madera metidos entre las cajas nos servirían de cuñas para darle rigidez y evitar movimientos que complicaran nuestra labor.

Lijas, fibra de vidrio, tapabocas, navaja, brochas y aguarrás(disolvente químico de pinturas), serían nuestras herramientas. La materia prima, tablas de surf de 10’ de largo (poco más de 3 metro), viejas, que podíamos conseguir a buen precio. Lo importante era la quilla y no presentaran  golpes que hubieran filtrado agua al foam.
Con todo armado estábamos listos, ya podíamos trabajar. Quedamos de iniciar un sábado, temprano. “¡Mi’jo, te habla el representante de Hong Kong!” escuche gritar a mi padre quien, por alguna extraña razón, así nombraba a M. “¡Chale chale con tu jefe!”, se quejaba tímidamente M cuando estábamos a solas.

Ese primer día de trabajo la jornada fue buena y en la tarde, descansando, platicamos los planes sobre nuestro futuro empresarial. Retomamos la conversación tocada superficialmente unas horas antes ¿qué nombre tendría nuestra marca de tablas de surf?

Como en una verdadera junta de trabajo, se vertieron muchos nombres. Tablas Ensenada, Cachanilla Surfboards, Lomalinda Surf, Watchtower Surfboards fueron algunas de las propuestas que recuerdo. T, a pesar que llegó cuando la discusión estaba muy adelantada, propuso “Rabanito Surfboards”, parodiando al tipo pelirrojo que vivía a la vuelta de mi casa- por quien no sentía mucho aprecio- y un poco también para enfatizar lo ocioso que le parecía nuestra discusión. Él prefería escuchar a Led Zeppelin y fumar. Tabaco, a esas horas.

¿Y si le ponemos SOM? dije. “¡Ni madres!” respondió M, “en todo caso Beatríz se escucha mejor…”. Y otra discusión que parecía no tener fin dio inicio. T riéndose, burlándose de nosotros, mostraba su enfado, considerando que eran niñerías nuestros argumentos.

Después de algunas horas de intenso debate acordamos por unanimidad – T incluido- llamar a nuestra marca SOMBYF. Las tres primeras letras eran las iniciales de la chaparrita de cabello largo de quien yo estaba enamorado. Las otras tres, eran las de la delgada joven rubia a quien M decía amar.

Y ya con el acuerdo sobre el nombre de los surfboards, convencidos que dentro de poco competirían con los fabricados en Hawai, nos fuimos al Parque Revolución a fumar y reírnos de las cosas por las que uno ríe cuando tienes 16 años. T para entonces, ya estaba feliz. M y yo, mucho más. Habíamos inmortalizado a esas dos chicas que nos hacían soñar. Sus nombres serían conocidos en todas las playas del mundo en las que hubiera surfos deslizándose sobre las olas.

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Hombre de principios

¿Propósitos incumplidos?
¿Propósitos incumplidos?

Mi objetivo para este año que recién inicia es muy simple: leer mucho y escribir más.

Publiqué en este mismo blog mis propósitos para este 2014, una lista de mis buenas intenciones en lo que a lectura y escritura se refiere. Para cumplir con mi propuesta creo contar con los elementos básicos necesarios: una buena cantidad de libros y muchas historias almacenadas en mi interior, además de algunos años de ejercicio en esto de teclear palabras en mi computadora. Esto aunado a una estimulante alegría interna y unos profundos deseos por escribir que cada vez me son más difíciles de contener.

Los libros casi todos en formato digital, lo que propicia poder leer a casi cualquier hora y en casi cualquier lugar. Ventajas de los modernos PDA- asistente digital personal. De las historias que deseo contar algunas están dibujándose en mi mente y otras más están por romper el cascarón, intentando nacer desesperadamente. Las menos iniciaron ya su transformación en palabras escritas, de esas que forman mundos mejores desde el momento en que tiene el valor de salir de su encierro.

Este cuarto día del mes de enero, me veo el 31 de diciembre de 2014 con una sonrisa en mi rostro, satisfecho por haber llegado a las meta propuesta trescientos sesenta y cinco días atrás. La mesa está servida. Los manjares se ven deliciosos, en espera ser degustados y digeridos, ansiosos por proporcionarme ese combustible interno tan necesario para vivir.  Como ves todo parece perfecto. Bueno, casi perfecto, porque siempre ha de existir algún pequeño problema.

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Propósitos para 2014

Leer y escribir mucho este 2014, mis propósitos.
Leer y escribir mucho este 2014, mis propósitos.

Hoy es el primer día de 2014 y por no quedarme atrás voy a dejar constancia de mis propósitos para este año, que según el calendario chino es el del Caballo y según la sabiduría popular mexicana es el de los bueyes de reformas (energéticas, fiscales, políticas y las que se sigan acumulando).

En esta entrada solamente me referiré a dos de los temas importantes en mi vida: la lectura y la escritura. Les platicaré mis propósitos sobre leer y escribir y más que nada los dejo como registro de mis buenas intenciones al respecto, porque este día ando ganoso y decidido a hacer compromisos serios, de esos que ayudan a que uno sea así como culto, inteligente y muy intelectual. Total, si me olvido de lo aquí comprometido y no cumplo, al menos por algún tiempo me dará ilusión y quizás hasta impresione a alguno (o alguna) de los casi tres seguidores de mi blog. Sea pues.

LECTURA – 28 libros para 2014

  1. Leer el Quijote – Leer la novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra.
  2. Leer al menos 15 novelas del género negro-criminal – Soy aficionado a la novela negra y criminal desde hace muchos años y tengo en mi colección de libros un gran número de ejemplares de este género. El compromiso es leer autores de diversas partes del mundo, en especial los escritos en la península Ibérica y Latino América. Y claro, los clásicos del género, en particular los de autores anglosajones.
  3. 12 libros, 12 meses – Aquí mi intención es leer novela de ficción, ensayo, cuento y crónica. Me interesa leer a los ganadores del Premio Nobel de Literatura y algunos clásicos. Algunas de las crónicas que relatan el estado social y político actual de América Latina en general y de México en particular. Y algunos ensayos sobre el impacto de las nuevas tecnologías de la información en nuestras vidas.

ESCRITURA
1. Publicar frecuentemente en la blogósfera – Hacer uso del blog como medio para dejar constancia de todas esas ideas y emociones que fluyen dentro de mi, de lo que hago y dejo de hacer.
2. Escribir historias – Según Ray Bradbury, si escribo una historia a la semana es casi imposible que escriba 52 malas historias seguidas en un año. Alguna de ellas valdrá la pena. Y en verdad que así lo espero.
3. Terminar de escribir mi primero novela – este es quizás mi principal reto: terminar de escribir ese libro que lleva 4 años resistiéndose a ser terminado.

Las ideas para mis lecturas no son originales. Las tome de algunos blogs en los que se invita a leer y compartir la experiencia sobre lo leído, pero yo le he añadido algunas modificaciones sobre la convocatoria original a las novela negra -criminal y a la de 12 meses-12 libros. La del Quijote si queda tal como ha sido convocada.
Estas modificaciones no son más que con el fin de adaptar estas iniciativas a mi muy particular modo de ser, sobre todo en lo referente a la solicitud de hacer una reseña a los libros leídos. A mi no se me da esto de las reseñas formales, según como publican algunos de los actuales participantes. No se como hacerlo. No tengo la formación académica para ello. Pero si me gusta leer. Siempre me ha gustado.

Lo que si puedo hacer es expresar y compartir mi vivencia como lector, mi gusto por la buena literatura, mi gozo por leer. Para mi será una gran experiencia y estoy más que dispuesto ha vivirla.

¿Ya hiciste tus propósitos literarios para este año?. Anímate. Casi estoy seguro de que vas a tener momentos inolvidables si participas de estos retos. No olvides que divertirse y pasarla bien es también parte del juego.
Para los que estén interesados en conocer más sobre las convocatorias aquí mencionadas, les dejo las referencias:

1. Leer al Quijote : (re)Leer esta obra clásica de la literatura universal.
2. II Edición del Reto literario “Cruce de Caminos Negro y Criminal”: para leer al menos 15 novelas de este género.
3. II Edición 12 meses, 12 libros: Doce (o más de los libros que ya tienes en tu librero, pero que has olvidado leerlos. Deja que salgan del abandono en que los tienes.

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Caminar de 3/4

Jim Morrison, de 3/4
Jim Morrison, de 3/4

Hace unos días me vinieron los recuerdos de mi adolescencia y con ellos la de aquella curiosa forma de  caminar que algunos llamaban de 3/4.

Quienes tuvimos la suerte de ser jóvenes a finales de los 60s y principios de los 70s  en la ciudad de Ensenada podremos recordar algunas de las  conductas de aquellas épocas. Nuestra forma de vestir, hablar o comportarnos tenía características especiales, producto del momento y de la ciudad misma. Aunado a esto tenía una edad en que la moda era importante, en la que ser diferente y único adquiere dimensiones impensables en otras etapas de la vida y que se reflejan en todos y cada uno de nuestros actos, inclusive en nuestra forma de caminar.

El origen de este particular caminadito o su creador, si es que hubo alguno, me son desconocidas. Pero puedo dar fe de que alguna vez la practiqué y la verdad me hacía sentir como torero debutando una tarde de domingo en la Plaza de Toros de las Ventas, en Madrid. Me sentía atractivo, conquistador, objeto de la vista de las muchachas que en aquellos años caminaban por esas calles de Ensenada y claro, objeto de la envidia de los jóvenes que no se atrevían o no sabían caminar de esa forma. Me sentía chingón, pues.

De seguro recuerdas que en aquellas épocas las fotografías en blanco y negro eran algo de uso común. Para solicitar muchos de los trámites oficiales o para otorgarte cualquier credencial que te identificara, las exigían. En las escuelas eran uno de los requisitos indispensables.
En cuanto a la posición del sujeto frente a la cámara, las había de frente, de perfil y de 3/4. En la de frente, tu cara mirando hacia la cámara. En la de perfil, tu cara volteada hacía el lado izquierdo. En la de ¾, tu cara orientada a un punto intermedio entre estas dos posiciones anteriores. En los tres casos, la vista siempre dirigida en la dirección en que se orientaba la cabeza.

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¿Yo escritor?

Maquina de escribir Underwood. ME Cruz.
Máquina de escribir Underwood.

Me gustaría decir que desde mi niñez ocurrió, que siempre lo supe, que fue para mí algo natural como les ha ocurrido a muchos otros. Pero no fue ese mi caso.

Esto de ser escritor se dio de forma totalmente accidental, sin yo imaginarlo siquiera y sin haberlo deseado realmente. Pasaron casi cuarenta años de mi vida sin pensarme capaz de serlo, sin nunca haber imaginado ser participante activo. Muchos años en los que mi contacto con la literatura había sido solamente como lector, como espectador, porque desde temprana edad me ha gustado leer y desde que recuerdo en mi casa ha habido libros, aunque la verdad sea dicha, no todos de literatura.

Pero este estatus exclusivo de lector cambió el día que vi aquel poster en una librería de mi ciudad en el que se anunciaba un curso para escritores. Fue una época en que escribir reportes y documentos en mi trabajo  exigía un cierto nivel de redacción que creía no tener. Que los cursos tendrían como sede La Casa de la Cultura, explicaba aquel anuncio, y daban la fecha de inicio. Tome las referencias, incluido un teléfono y me propuse asistir para aprender a redactar textos de la forma más correcta posible.

Después de algunos intentos fallidos para localizar a los convocantes obtuve por fin los requisitos para ser aceptado, los costos, las fechas y horarios del curso. Las clases se impartían de ocho a diez de la noche lo cual se me acomodaban, el costo era muy accesible, los requisitos de ingreso los reunía. ¿Qué llevo?, algo con que escribir y ganas, me respondieron, así que me presente el primer día de clases con una libreta de taquigrafía, algunas hojas blancas, un lapicero y una pluma de tinta azul.

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Cambiar por piña colada

Bebida Preparada
Bebida Preparada – piña colada

Teníamos que cambiar nuestro comportamiento. Esa fue nuestra conclusión en cuanto empezó a aminorar la maldita cruda, después de aquella tremenda borrachera de la noche anterior. Si, ya con algunas cervezas bien frías y después de haber comido un delicioso caldo de borrego caliente y picoso la vida de ve diferente, se ve mejor. Mi somnolencia me hizo desear que pronto aparezca la noche y  dormir bien. Mañana la cruda será solamente un recuerdo, me cae que si.

La promesa hecha salvo el día de ser una ruina total además que las cervezas y el platillo borrego comprado en el mercado sobre ruedas, aminoraron los arrepentimientos. Y de que hubo cambios como consecuencia del pacto, los hubo. Aunque no fueran los que inicialmente imaginamos.

Es que nuestro comportamiento como bebedores no era el que deseábamos o el que se esperaba de nosotros, personas jóvenes e inteligentes. Como que casi siempre nos excedíamos en  nuestro comportamiento. Y ese casi siempre era para mal.

Por eso nuestra preocupación por cambiar, por hacer algo para que nuestras borracheras fueran mejor, más agradables para nosotros y para nuestros acompañantes en turno. Y quizás con este cambio de rumbo también lograríamos que las crudas morales disminuyeran y ya no provocaran tanto escozor la mañana siguiente. Tu sabes, esas crudas morales que hacen pensar: “..la cagaste, mi buen. Y la cagaste feo”.

En fin, que en aquella plática de dos amigos crudos el día después de habernos embriagado como Vikingos  antes de la batalla, concluimos que algo teníamos que hacer para que nuestras borracheras fueran menos corrientes.
Porque has de saber que cuando estábamos tomados nos daba por sentirnos agredidos y respondíamos violentamente. Nos daba por buscarles pleito a otras personas, para demostrar nuestra bravura y enfatizar el hecho de que a nosotros se nos debía respeto. Y bueno,  has de imaginar acertadamente que esta actitud nos causaba muchas enemistades, sobre todo porque ya borrachos nuestra clasificación de “me agreden” se estrechaba mucho y nos hacía alterar la paz de la fiesta a causa de hechos insignificantes que nuestras mentes magnificaban… y nos declaraban “persona non-grata”  los anfitriones en turno.

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