{"id":322,"date":"2013-08-17T21:06:13","date_gmt":"2013-08-17T21:06:13","guid":{"rendered":"http:\/\/lastierrasdelrincon.org\/bitacora\/?p=322"},"modified":"2022-01-18T05:47:17","modified_gmt":"2022-01-18T05:47:17","slug":"caminar-de-34","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.lastierrasdelrincon.org\/bitacora\/2013\/08\/caminar-de-34\/","title":{"rendered":"Caminar de 3\/4"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/lastierrasdelrincon.org\/bitacora\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/jim-morrison.jpeg\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/lastierrasdelrincon.org\/bitacora\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/jim-morrison.jpeg\" alt=\"Jim Morrison, de 3\/4\" class=\"wp-image-329\"\/><\/a><figcaption>Jim Morrison, de 3\/4<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Hace unos d\u00edas me vinieron los recuerdos de mi adolescencia y con ellos la de aquella curiosa forma de&nbsp; caminar que algunos llamaban de 3\/4.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes tuvimos la suerte de ser j\u00f3venes a finales de los 60s y principios de los 70s&nbsp; en la ciudad de Ensenada podremos recordar algunas de las&nbsp; conductas de aquellas \u00e9pocas. Nuestra forma de vestir, hablar o comportarnos ten\u00eda caracter\u00edsticas especiales, producto del momento y de la ciudad misma. Aunado a esto ten\u00eda una edad en que la moda era importante, en la que ser diferente y \u00fanico adquiere dimensiones impensables en otras etapas de la vida y que se reflejan en todos y cada uno de nuestros actos, inclusive en nuestra forma de caminar.<\/p>\n\n\n\n<p>El origen de este particular caminadito o su creador, si es que hubo alguno, me son desconocidas. Pero puedo dar fe de que alguna vez la practiqu\u00e9 y la verdad me hac\u00eda sentir como torero debutando una tarde de domingo en la Plaza de Toros de las Ventas, en Madrid. Me sent\u00eda atractivo, conquistador, objeto de la vista de las muchachas que en aquellos a\u00f1os caminaban por esas calles de Ensenada y claro, objeto de la envidia de los j\u00f3venes que no se atrev\u00edan o no sab\u00edan caminar de esa forma. Me sent\u00eda ching\u00f3n, pues.<\/p>\n\n\n\n<p>De seguro recuerdas que en aquellas \u00e9pocas las fotograf\u00edas en blanco y negro eran algo de uso com\u00fan. Para solicitar muchos de los tr\u00e1mites oficiales o para otorgarte cualquier credencial que te identificara, las exig\u00edan. En las escuelas eran uno de los requisitos indispensables.<br>En cuanto a la posici\u00f3n del sujeto frente a la c\u00e1mara, las hab\u00eda de frente, de perfil y de 3\/4. En la de frente, tu cara mirando hacia la c\u00e1mara. En la de perfil, tu cara volteada hac\u00eda el lado izquierdo. En la de \u00be, tu cara orientada a un punto intermedio entre estas dos posiciones anteriores. En los tres casos, la vista siempre dirigida en la direcci\u00f3n en que se orientaba la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Y en este \u00faltimo tipo de retrato se sustentaba esa peculiar forma de caminar de los muchachos \u201cde onda\u201d de aquella \u00e9poca. Caminar de tres cuartos era tener la cabeza orientada a unos cuarenta y cinco grados con respecto a la trayectoria de tu caminar y dirigir la vista hacia un lugar indefinido del espacio pero en la direcci\u00f3n que apuntaba tu cara. Y esta era la parte dif\u00edcil de lograr. No se val\u00eda caminar con la cara dirigida en una direcci\u00f3n y tus ojos en&nbsp; otra. &nbsp;Hacer esto era de primerizos a m\u00e1s de antiest\u00e9tico, porque parecer medio bizco no era muy bien visto por las muchachas a quienes quer\u00edas impresionar, que caray.<\/p>\n\n\n\n<p>Para estar \u201cen la onda\u201d (ser cool, dir\u00edan ahora) era preciso entender que esta forma de caminar se adoptaba para hacerte ver m\u00e1s guapo, m\u00e1s en control de las cosas, m\u00e1s due\u00f1o de t\u00ed mismo, no para verte m\u00e1s inseguro o descontrolado. Para lograr este efecto y hacerlo efectivo hab\u00eda que tener pr\u00e1ctica porque como es f\u00e1cil entender, esa postura pod\u00eda f\u00e1cilmente hacerte tener un caminar err\u00e1tico o hacerte equivocar el rumbo. Y no dominar la t\u00e9cnica era fatal para un adolescente que busca ganarse un lugar ante los suyos. Si no eras lo suficientemente versado en manejar los movimientos necesarios para caminar de \u00be, no solamente las muchachas lo notar\u00edan sino tus rivales potenciales, aquellos deseosos de que erraras para poder sacarte de la competencia en la conquista.&nbsp; Las muchachas no te har\u00edan caso alguno y tus rivales se burlar\u00edan de ti. La muerte total, pues.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si caminar con tus ojos sin mirar directamente al frente era algo relativamente dif\u00edcil, m\u00e1s lo complicaba el tener cabello largo pues hab\u00eda que aderezar esta forma de andar con el va-y-ven de tu longa cabellera. Tu sabes, ese efecto que logras al balancear cabeza y cuerpo de forma harm\u00f3nica de tal suerte que tu cabellera pareciera ir hacia adelante y hacia atr\u00e1s, r\u00edtmicamente. Y el truco estaba en hacer aparecer las cosas como si ocurrieran de forma natural, no forzadas. Ese va y ven deb\u00eda parecer producto de la docilidad de un cabello bien cuidado que se doblega f\u00e1cilmente a la fuerza del viento. Esa era la clave: que pareciera natural. Esa era la garant\u00eda de tu \u00e9xito. Esa era la forma en que te har\u00edas notar, sin parecer esforzarte demasiado, sin que te vieras artificial.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en memoria de estos momentos, ayer intente en mi casa caminar de \u00be y no pude. Mis ojos no me ayudaron, ya no veo bien por el rabillo. Est\u00e1n cansados. Y del movimiento r\u00edtmico de mi cuerpo y cabeza para lograr el va-y-ven de mi cabellera, ni hablar. Estoy calvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Confieso que nunca fui de los m\u00e1ximos exponentes de esta forma de caminar, pero si fui un buen aficionado y llegue a dominar la t\u00e9cnica b\u00e1sica. Las im\u00e1genes en mi mente de aquellos a\u00f1os en los que mis andanzas por la Avenida Ru\u00edz y la Calle Primera me hicieron sentir el centro de las miradas, sobre todo verme en aquellos momentos en que si pude hacerlo, iluminaron mi cara con una sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-sa\/3.0\/deed.es_CO\" rel=\"license\"><img decoding=\"async\" style=\"border-width: 0;\" src=\"http:\/\/i.creativecommons.org\/l\/by-nc-sa\/3.0\/88x31.png\" alt=\"Licencia Creative Commons\"><\/a><br>Este obra de <a href=\"http:\/\/lastierrasdelrincon.org\/\" rel=\"cc:attributionURL\">http:\/\/lastierrasdelrincon.org\/<\/a> est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-sa\/3.0\/deed.es_CO\" rel=\"license\">Licencia Creative Commons Atribuci\u00f3n-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos d\u00edas me vinieron los recuerdos de mi adolescencia y con ellos la de aquella curiosa forma de&nbsp; caminar que algunos llamaban de 3\/4. 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