{"id":121,"date":"2013-03-13T04:20:28","date_gmt":"2013-03-13T04:20:28","guid":{"rendered":"http:\/\/lastierrasdelrincon.org\/bitacora\/?p=121"},"modified":"2022-01-18T06:07:53","modified_gmt":"2022-01-18T06:07:53","slug":"al-baile-que-fures-haz-lo-que-vieres","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.lastierrasdelrincon.org\/bitacora\/2013\/03\/al-baile-que-fures-haz-lo-que-vieres\/","title":{"rendered":"Al baile que fueres, haz lo que vieres"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"203\" height=\"275\" src=\"http:\/\/www.lastierrasdelrincon.org\/bitacora\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Baile.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-949\" srcset=\"http:\/\/www.lastierrasdelrincon.org\/bitacora\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Baile.jpeg 203w, http:\/\/www.lastierrasdelrincon.org\/bitacora\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Baile-148x200.jpeg 148w\" sizes=\"auto, (max-width: 203px) 100vw, 203px\" \/><figcaption>De cachetito<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Se llamaba la <em>Pantera Rosa <\/em>y era, seg\u00fan me hab\u00eda enterado, la discoteq de moda en la ciudad. Tambi\u00e9n sab\u00eda de buenas fuentes que quienes ah\u00ed acud\u00edan eran en su mayor\u00eda j\u00f3venes, que el ambiente sal\u00eda un poco de lo que se estilaba en otros centros de diversi\u00f3n de moda, y que los de bota picuda, sombrero vaquero y cintos de hebilla gruesa, acostumbraban visitar otros lugares. &#8220;Los que gustan del Rock&#8221; imagine, quiz\u00e1s por mi propia necesidad de encontrar elementos que me fueran familiares y que se apartaran un poco de ese tan notorio ambiente vaquero que se hac\u00eda sentir en cada calle\u00a0 de esta ciudad capital que poco conoc\u00eda y tan lejana a lo m\u00edo. Algo &#8220;no tan vaquero&#8221;, me dije, con aquella ignorancia m\u00eda de lo que <i>no tan vaquero<\/i> y <i>roquero<\/i> podr\u00edan significar en el Culiac\u00e1n de la Operaci\u00f3n C\u00f3ndor y los Gomeros de los a\u00f1os &#8217;70.<\/p>\n\n\n\n<p>A casi un mes de haber llegado a la ciudad era mi prioridad, ese d\u00eda, ir a la Pantera Rosa. \u00bfEl objetivo?, pues que si habr\u00eda de vivir alg\u00fan tiempo en estas calurosas tierras m\u00e1s me val\u00eda ambientarme, tener amistades y conocer gente. \u00bfY que mejor forma que reconocer los terrenos que me permitir\u00edan entablar contacto con las f\u00e9minas sinaloenses? y es que ya para entonces debido a mis correr\u00edas por las angostas calles del centro de la ciudad, las sab\u00eda bellas. Adem\u00e1s, y sin ninguna raz\u00f3n de peso m\u00e1s que la de tener 18 a\u00f1os, me sent\u00eda obligado a representar dignamente a las tierras del rinc\u00f3n ante estas hijas de Sinaloa. Sobre mi recaer\u00eda el orgullo de hacerles saber lo bien que vest\u00edamos, lo mucho que sab\u00edamos de las nuevas del Hit-Parade gringo y lo extraordinariamente \u201cac\u00e1\u201d que era lucir cabello largo con cola de caballo. Y de pasada hacerles patente lo guapo y aventados que \u00e9ramos, faltar\u00eda m\u00e1s.<br>En fin,&nbsp; que era tiempo de divertirme un rato y conocer a otros j\u00f3venes roqueros como yo.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de lo poco que conoc\u00eda esta ciudad sent\u00eda como si alguna pieza no encajara en el rompecabezas y empezaba a aparecer dentro de m\u00ed el germen de una idea, que despu\u00e9s ser\u00eda convicci\u00f3n: la de que por m\u00e1s roqueros que fueran los j\u00f3venes de estas tierras, no tendr\u00edan el <i>hippie look<\/i> de los de las tierras del rinc\u00f3n. Y es que en mi mente ya exist\u00eda un esbozo m\u00e1s o menos bien dibujado sobre como funcionaban las cosas por ac\u00e1 y llamaba mi atenci\u00f3n la forma de vestir de los j\u00f3venes sinaloenses de aquella \u00e9poca, que no coincid\u00eda ni remotamente con la de los j\u00f3venes de mi pueblo. Me parec\u00edan muy tradicionalistas y les encontraba m\u00e1s semejanzas con los amigos de mi padre que con los m\u00edos, muy vaqueros como para ser de avanzada. Y estos hechos afianzaban mi convencimiento de que no sabr\u00edan vestirse a la altura de las circunstancias que exig\u00eda el bailar con los brazos en alto y formando una V con los dedos \u00edndice y medio, dando brincos.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo si que sab\u00eda como vestirme apropiadamente para ir a una discoteq, que caray. Al menos eso pensaba en aquella noche en la que ni reci\u00e9n salido de la regadera despu\u00e9s de un buen ba\u00f1o dejaba de sudar, en esta bronca ciudad donde acostumbraban a llevar serenata con tambora. Y estaba dispuesto a demostrarlo esta noche de caluroso invierno: los <i>culichis<\/i> sabr\u00edan c\u00f3mo se viste y se divierte un roquero de los de all\u00e1, de la tierra del rinc\u00f3n. As\u00ed que llegada la hora, sal\u00ed de mi casa y me dirig\u00ed a aquella discoteq cuyo nombre me recordaba a aquel desgarbado inspector franc\u00e9s que interpretaba Peter Sellers.<\/p>\n\n\n\n<p>#<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>La vi despu\u00e9s de pedir a qui\u00e9n atend\u00eda la barra mi primera bebida. Estaba sentada en una de las mesas junto a la pared. Sola, con vestido claro-no recuerdo m\u00e1s que eso, lo claro- y el pelo corto. Bonita se ve\u00eda, con la mirada dirigida a quienes bailaban en la peque\u00f1a pista del lugar. Me pareci\u00f3 que ella era la apropiada para entablar v\u00ednculos de amistan entre <i>cholo city<\/i> de la cual era yo orgulloso representante, y <i>chero town<\/i> cuya estafeta tra\u00eda aquella bella y&nbsp; chaparrita representante de la ya no tan desagradable ciudad sinaloense.<\/p>\n\n\n\n<p>Contemplando a esta mujer se me olvidaron totalmente las tupidas manchas nocturnas de zancudos&nbsp; que no dejaban dormir, olvidando tambi\u00e9n que en las estaciones de radio locales no se escuchara mucho la m\u00fasica de Santana. Por ese momento, al menos, <i>llena de mosquitos<\/i> ni <i>chera<\/i> ser\u00edan adjetivos con los que calificar\u00eda a la capital del estado al que atraviesan siete r\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Seria y si sonre\u00edr, sus rasgos me parecieron relajados, agradables. Los movimientos de sus brazos se suced\u00edan sin prisa, lentamente. Su expresi\u00f3n no mostraba enfado, m\u00e1s bien gusto de estar en este lugar, como si ella tambi\u00e9n, como yo, esperara que algo interesante ocurriera esa noche. Y otra vez esa idea recurrente me asaltaba de nuevo, quiz\u00e1s gracias a mis 18 a\u00f1os o a mi gran afici\u00f3n por fantasear, el hecho es que en unos instantes cobro realidad mi creencia en que muchas de las buenas oportunidades de la vida, el amor entre otras,&nbsp; aparecen as\u00ed, de forma casual y que hay que aprovecharlos cuando se presentan. Crec\u00eda en m\u00ed la necesidad de probar mi suerte en tierras culichis, es m\u00e1s, casi lo sent\u00eda como un deber que hab\u00eda de ser cumplido. Ser\u00eda yo el beneficiario que sentir\u00eda las peque\u00f1as manos de esa mujer entre las m\u00edas cuando aceptara mi invitaci\u00f3n a bailar, ser\u00eda yo quien estaba por comprobar lo torneado de sus imaginadas piernas y mis piernas las que rozar\u00edan esas carnes firmes que se adivinaban a trav\u00e9s de un entallado vestido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda que invitarla a bailar, eso quedaba claro. \u00bfPero c\u00f3mo?, me preguntaba, quiz\u00e1s esperando que hubiera una respuesta diferente a la obvia, la de acercarme a ella y hacerle la invitaci\u00f3n. Pero realmente no buscaba el c\u00f3mo, sino m\u00e1s bien que t\u00e9cnica tendr\u00eda garant\u00eda de aceptaci\u00f3n de parte de ella y es que, a pesar de lo mucho que pretendiera ocultarlo, siempre hab\u00edan sido para m\u00ed intimidante estos protocolos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, hab\u00eda que actuar fr\u00edamente, analizar la situaci\u00f3n y proponer la soluci\u00f3n que m\u00e1s \u00e9xito me asegurara. Pero como en muy contadas ocasiones hago caso de mis an\u00e1lisis, me fui por la soluci\u00f3n c\u00f3moda: clave mis ojos en ella, mir\u00e1ndola fijamente, forzando de alguna manera el momento en que nuestras miradas se cruzaran.<\/p>\n\n\n\n<p>Si lograba atraer su mirada imaginaba que de alguna forma misteriosa y m\u00e1gica encontrar\u00eda indicios que dibujasen el grado de aceptaci\u00f3n de ella hacia mi persona y as\u00ed calcular las probabilidades de \u00e9xito que me esperaban en la ya decidida invitaci\u00f3n a bailar que le har\u00eda. \u00bfO es que acaso no hab\u00eda llevado clases de Psicolog\u00eda en la Preparatoria? \u00bfque acaso no hab\u00eda aprendido a leer las se\u00f1ales del galanteo en aquellos bailes del Sal\u00f3n de los Cristales, o de la calle primera?. \u00c9stas eran algunas de mis credenciales y estaba seguro que ellas me har\u00edan ver si <i>me capiaba<\/i>, pues, y para lograrlo me parec\u00eda que la t\u00e1ctica matadora, la triunfadora, ser\u00eda esa de las miradas fijas.<\/p>\n\n\n\n<p>Obvio es decir que mi actitud mostraba mi poca imaginaci\u00f3n e inexperiencia, pero faltaban algunos a\u00f1os m\u00e1s para que mi conocimiento en estos menesteres se profesionalizara,&nbsp; se sofisticara, en aquellos curso intensivo para galanes que en la ciudad de M\u00e9xico tomar\u00eda con maestros en el arte de la conquista.<\/p>\n\n\n\n<p>El momento lleg\u00f3 y para mi buena fortuna nuestras miradas se cruzaron. Casi de inmediato las probabilidades de \u00e9xito se calcularon a velocidad de rel\u00e1mpago en mi mente: la sonrisa devuelta de forma accidental por la vestida con tirantes al hombro y busto grande, fue valorada positivamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Una segunda sonrisa lleg\u00f3 casi en el momento mismo en que sus ojos, ahora si intencionalmente, se fijaron de nuevo en m\u00ed, casi al mismo instante en que se asegur\u00f3 de dejar el vaso de su bebida en el lugar apropiado. Por dem\u00e1s est\u00e1 decir que en ese momento en mi mente, el valor del fracaso tend\u00eda a cero y el \u00e9xito estaba pr\u00e1cticamente asegurado. \u00a1Ya chingu\u00e9!, me dije, haciendo acopio de lo mejor de mi espa\u00f1ol y siguiendo los c\u00e1nones en boga.<\/p>\n\n\n\n<p>#<\/p>\n\n\n\n<p>Tres mesas separaban la de ella de la pista, por lo que llegamos de inmediato, agarrados de las manos, ella en frente de m\u00ed. Su mano peque\u00f1a y fresca, sus dedos delgados, u\u00f1as largas ejerciendo una presi\u00f3n suave en el dorso de la m\u00eda. De la m\u00fasica no hay recuerdo alguno en mi mente, pero si de las largas correas de sus zapatos abiertos que mostraban dedos bien formados y u\u00f1as pintadas. Tambi\u00e9n recuerdo lo bien torneado de sus piernas y el hecho de que, en cuanto la tome de la cintura para bailar, ella peg\u00f3 su cuerpo totalmente al m\u00edo, apoyando sin mucho pre\u00e1mbulo su cabeza en mi pecho. Y si esto fue bueno, faltaba lo mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>A los primeros pasos del baile sent\u00ed que a medida que mov\u00eda yo los pies tratando de seguir el ritmo de la m\u00fasica sus piernas, a pesar de lo corto que eran, se abr\u00edan lo suficiente para que entre ellas se acomodaran las m\u00edas para despu\u00e9s cerrarse lo suficiente para aplicarme unos leves apretones que generaban una oleada de est\u00edmulos cal\u00f3ricos en mi cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que as\u00ed, de pronto, mis 18 a\u00f1os junto a sus 18 a\u00f1os(supongo que esos ten\u00eda), empezaron a pesarme mucho y me hicieron dif\u00edcil mantener el paso en la bailada. Muy dif\u00edcil.<\/p>\n\n\n\n<p>A estas alturas del juego, y despu\u00e9s de varios apretones de aquellas piernas cuyo nacimiento tambi\u00e9n pasaba lista ante mi muslo, estaba seguro de que aquella mujer hab\u00eda sucumbido a mis encantos. Y eso que aun no le hab\u00eda dicho nada de m\u00ed persona, de lo inteligente que era, de las ideas tan geniales que ten\u00eda para que este mundo fuera mejor. No le hab\u00eda platicado aun&nbsp; que <i>Nights In White Satin<\/i> era la nueva del hit-parade ni dicho las ganas que ten\u00eda de besar a alguien. Aparentemente no habr\u00eda necesidad de hacer tanto pre\u00e1mbulo, porque ya la de las-piernas-de-tenazas hab\u00eda quitado los obst\u00e1culos del camino y estaba mostrando, sin traba alguna, lo mucho que le atra\u00eda este representante de de all\u00e1, de las tierras de rinc\u00f3n. Y ah\u00ed estaba ese cuerpo tan pegado al m\u00edo, por si alguna duda hab\u00eda \u00bfqu\u00e9 no?<\/p>\n\n\n\n<p>Mi problema ahora se reduc\u00eda a d\u00f3nde darle el primer beso. En el cuello no, eso lo intu\u00ed de inmediato. Esta parte de la anatom\u00eda deb\u00eda esperar mejor momento, que caray, no me fuera a pensar la-de-piernas-firmes, ansioso en demas\u00eda. Mi duda estaba entre su cabello, ese que ol\u00eda a limpio y que ten\u00eda pr\u00e1cticamente ya en mi boca, y su oreja que adivinaba chica, carnosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Por d\u00f3nde empiezo, caray!. Porque algo si me quedaba claro: hab\u00eda que empezar por alg\u00fan lugar. Adem\u00e1s era menester tal acto de reciprocidad ya que no hab\u00eda duda de que los besos se los ten\u00eda bien ganados ya que sus muestras de afecto hac\u00edan claro su aprecio a este clon de Jim Morrison. \u00bfD\u00f3nde dar el primer beso?&#8230; este era el pensamiento que inundaba mi mente y al que trataba de encontrar respuesta inmediata, mientras luchaba por mantenerme al paso de la melod\u00eda, a la vez que trataba de recuperarme de la sorpresiva conciencia de esta realidad evidente: mi \u201cpegue\u201d con las mujeres sinaloenses.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la mala suerte har\u00eda que no pudiera recompensar a tan esforzada y chaparrita mujer ni que esa noche pudiera estrechar, por medio de besos, los lazos de amistad entre los pueblos que tan dignamente represent\u00e1bamos ah\u00ed en la pista de baile. El tiempo alargado por mi indecisi\u00f3n que duraba ya casi lo mismo que la melod\u00eda que bail\u00e1bamos, hizo lo que muchas veces ha hecho en mi vida: dar cabida a otras explicaciones posibles de los hechos que se me presentan. \u00a1Pinche tiempo, tan inoportuno!<\/p>\n\n\n\n<p>Mis mente le dio entrada a algo que mis ojos ya hab\u00edan observado: que casi todas las parejas que ah\u00ed bailaban lo hac\u00edan tan pegadas como nosotros dos. Y ah\u00ed me asalto la duda: \u00bfque todos ser\u00e1n novios? \u00a1Dif\u00edcil!. \u00bfA poco ese amigo, tan feo como est\u00e1 y a quien se le notaba a leguas no ser de Ensenada, tambi\u00e9n tendr\u00eda tanto pegue como yo? \u00a1M\u00e1s dif\u00edcil! \u00a1Si ni siquiera pantalones acampanados tra\u00eda!. \u00a1Adem\u00e1s, ten\u00eda cara de nunca haber enamorado a una mujer al comp\u00e1s de <i>Ain\u2019t no sunshine<\/i>, ni de saber que el buen vestir debe incluir Bostonianos con suela bolada y calcetines blancos!. Y entonces, \u00bfpor qu\u00e9 bailaba as\u00ed, tan pegado, con la mujer aquella que lo acompa\u00f1aba?<br>Ah\u00ed fue que la realidad me golpe\u00f3 contundentemente. Y sin mucho convencimiento aun empec\u00e9 a admitir que la forma de bailar en Ensenada pod\u00eda ser diferente a la de Culiac\u00e1n, donde parec\u00eda que el contacto corporal era mayor al que yo estaba acostumbrado. Tuve que aceptar que mi acompa\u00f1ante de aquella noche bailaba as\u00ed por razones que ten\u00eda m\u00e1s que ver con costumbres de la zona que con mi guapura irresistible, mi pelo largo, mi forma de vestir o mi forma de caminar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Pinche realidad! Despu\u00e9s de tres melod\u00edas bailadas, el ya saber su nombre, entrarme que se inscribi\u00f3 a la escuela en el turno vespertino porque ya no hab\u00eda cupo en la ma\u00f1ana y que nuestro vecino en la pista de baile (\u00e9se, que ni pantalones acampanados tra\u00eda) era vecino de su colonia, mi temperatura interna bajo. Bajo lo suficiente como para que ya no fuera prioritario el saber de forma precisa el lugar en que le dar\u00eda el primer beso.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a pesar de todo, baile mucho y sude m\u00e1s. Y me propuse acudir otra vez a la Pantera Rosa a demostrar la efectividad en Culiac\u00e1n de aquellos m\u00e9todos de galanteo aprendidos con tanto esfuerzo y que parec\u00edan ser tan efectivos all\u00e1, en aquellas tierras del rinc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>De la serie de escritos <strong>Cholo city meets Chero Town <\/strong>que narran las experiencias de un Ensenadense que a los 18 a\u00f1os &nbsp;vive en Sinaloa, Michoac\u00e1n y otros lugares donde &nbsp;las costumbres y comportamientos de quienes ah\u00ed viv\u00edan no entend\u00eda, &nbsp;por decir lo menos.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-sa\/3.0\/deed.es_CO\" rel=\"license\"><img decoding=\"async\" style=\"border-width: 0;\" src=\"http:\/\/i.creativecommons.org\/l\/by-nc-sa\/3.0\/88x31.png\" alt=\"Licencia Creative Commons\"><\/a><br>Este obra de <a href=\"http:\/\/lastierrasdelrincon.org\/\" rel=\"cc:attributionURL\">http:\/\/lastierrasdelrincon.org\/<\/a> est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-sa\/3.0\/deed.es_CO\" rel=\"license\">Licencia Creative Commons Atribuci\u00f3n-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se llamaba la Pantera Rosa y era, seg\u00fan me hab\u00eda enterado, la discoteq de moda en la ciudad. 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